Un peón en solitario./ Foto: DW Sports Twitter

Un peón real

Tour de Francia 2017 | Etapa 4: Mondorf-les-Bains - Vittel

Ciento noventa kilómetros de escapada en solitario. Ese habría sido el acontecimiento del día en el Tour de no ser por la lucha suicida de los velocistas en los últimos cien metros de la etapa.

Al belga Guillaume van Keirsbulck, que decidió probar fortuna tras el banderazo inicial, lo abandonaron sus compañeros de profesión en el extremo noreste de Francia. Podría haber esperado, o acudir de vuelta al pelotón a reclamar refuerzos. Pero no, lo supo al instante: le tocó.

Hablamos de un deporte que se rige por sus propios códigos. Algunos inexplicables, muchos desfasados y otros, directamente, semi criminales. El de realizar esfuerzos heroicos condenados al fracaso es uno de los clásicos. Van Keirsbulck fue consciente de su desdicha durante las cinco horas de penitencia que anduvo escapado.

No sólo estaba condenado a la derrota, puesto que en ese caso habría dejado de pedalear. Su carga fue la de verse obligado a mantener viva la tensión narrativa hasta que llegase el momento de los velocistas. El belga, protagonista por un día en la carrera más importante de su deporte, quedó reducido al papel de peón. Carne de cañón para el gran espectáculo multicolor.

Guillaume van Keirsbulck, eso sí, podrá por siempre recordar que no existen piezas de ajedrez tan bellas como las empleadas en el ciclismo. La que más, el peón.

Periodista. Fútbol femenino, ciclismo y Copa de Europa en primavera. Editor de Las Islas.

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